Pensaba que lo que había vivido era único, un dolor incomprensible, marcado por la manipulación y el miedo. Creía estar sola en mi lucha, atrapada en un laberinto sin salida.
Con el tiempo, descubrí que mi historia no era solo mía. Era la realidad compartida por muchas mujeres y hombres, atrapadas/os en el abuso sin reconocerlo. En esa conexión encontré fuerza y propósito.
«La Muerte de un Narcisista» no es solo un libro; es una voz para quienes creyeron estar solas/os, un faro para transformar el dolor en conocimiento y la soledad en solidaridad.